Descodificando el discurso de Albagdadi

El discurso del líder del autodenominado Estado Islámico en el vídeo divulgado este lunes tiene mensaje tanto para sus seguidores como para sus enemigos. Y se basa en la estrategia de Bin Laden y Al Qaeda.

Bachir Mohamed Lahsen

Fuente: La Marea, 02/05/2019

El líder del autodenominado Estado Islámico (EI), Abu Bakr Albagdadi, eligió este lunes para desmentir la noticia de su muerte con una grabación difundida por plataformas yihadistas. A lo largo de los últimos años, países como EEUU, Iraq o Rusia, entre otros, se habían jactado al menos en siete ocasiones de haberle asesinado.

En esta grabación, que es su segunda aparición ante las cámaras, Albagdadi se presenta flanqueado por tres personas que no muestran su rostro, pero que fuentes expertas, en análisis de distintos medios, aseguran que son su hermano mayor, Yumáa, su conductor y guardaespaldas Abdelatif Alyaburi, y su ayudante Saud Alkordi.

En esta ocasión, el entramado mediático del grupo extremista Alforkan ha hecho un cambio radical tanto en las formas como en el contenido del discurso. Una de las características de la propaganda de la organización es la exageración en el cuidado de la terminología del mensaje, destinado tanto a los simpatizantes como a los enemigos del grupo.

En el vídeo, de 18 minutos de duración, Albagdadi aborda diferentes temas de actualidad con un lenguaje que no es usual en este tipo de propaganda. Todos los movimientos yihadistas se dirigen a la audiencia en árabe clásico ya que se trata de un idioma entendido en todos los países árabes o de mayoría musulmana, logrando así llegar a la máxima audiencia posible. Parece que el líder del grupo extremista ha descuidado en esta ocasión esa regla, simplificando su mensaje y hablando en árabe clásico, pero con un marcado acento iraquí.

El líder del movimiento fundamentalista, tras agradecer a los emires que murieron en el último bastión sirio, Albaguz, admite la derrota en Siria, pero ofrece cifras de los atentados que sus combatientes han llevado a cabo en diferentes partes del mundo desde la pérdida de su bastión sirio hace un mes: 92 en ocho países.

Además hay algo que no puede pasar desapercibido en este discurso: Albagdadi, hizo una mención especial a las ramas de su grupo en Libia y el Sahel, particularmente en Mali y Burkina Faso, aunque estas no son precisamente las filiales más activas, potentes y organizadas del grupo.

Esta mención desvela la estrategia de la organización de trasladar su peso de Oriente Medio al Sahel africano. Esta región encarna el terreno idóneo para la instauración de este grupo debido a su inestabilidad política, pobreza, marginación y a la ausencia de cualquier autoridad en una superficie que traspasa las fronteras. Las últimas publicaciones propagandísticas del grupo terrorista están repletas de alusiones a esta zona geográfica.

En el último número del semanario Alnabá, la organización presenta un avance semanal de sus atentados en todo el mundo. La wilaya (provincia) del Norte de África, que incluye los países del Sahel, ocupa el cuarto lugar superada sólo por Iraq, Siria o Sri Lanka, ésta última por los últimos atentados. Los atentados en el Sahel causaron 23 muertos según Alnabá.

La organización extremista se expande también hacia países de mayoría cristiana que nunca han tenido actividad yihadista de relevancia, como Burkina Faso o el República Democrática Congo, donde el Estado Islámico proclamó la autoría de un atentado que causó la muerte de ocho soldados la semana pasada.

En cuanto a su aspecto físico, se diría que Albagdadi quiere parecerse a Bin Laden en su vestimenta araboafgana y en su manera de dirigirse a los fieles. La última y única aparición del Albagdadi fue en junio de 2014 en la mezquita de Alnuri en Mosul; allí apareció como califa de los abasíes (una dinastía sunita que ostentó el poder durante 767 años).

En esta ocasión, se observa que a Albagdadi no se le escapa ni el más mínimo detalle para asemejarse a Bin Laden. Utiliza la misma arma que se ven en algunas grabaciones del antiguo jefe de Al Qaeda y de sus sucesores, Azwahiri o Azarqaui, siempre apoyada en la pared. Se trata de una AK-47, metralleta rusa que fue utilizada por primera vez el año 1974 en la guerra soviética en Afganistán.

El mensaje que Albagdadi parece querer trasladar es que ahora él es el Bin Laden de la yihad internacional, lo cual buscaría que todos los grupos yihadistas le juren lealtad uniéndose bajo el paraguas de su organización. Para ello, ha elegido emular a Bin Laden, respetado por todos los grupos yihadistas, incluso por los que no pertenecían orgánicamente a Al Qaeda.

Dicho de otro modo, en el momento del declive de la organización, Albagdadi quiere dar la cara y mandar un mensaje a sus fieles y simpatizantes anunciando el comienzo de una nueva ofensiva que ha denominado “Guerra de desgaste del enemigo”. Pero esto también es un mensaje precisamente para quienes considera sus enemigos: el aviso de que está empezando una nueva estrategia, la alqaedización del Estado Islámico que significa estar presente en todos lados sin estar físicamente en ningún lado.

Tags : Terrorismo, Daech, Estado Islámico, ISIS, Al Qaida, Al Bagdadi, Sahel,

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