La muerte diplomática de Marruecos

Omar Hilale, el embajador marroquí manipulado por simples funcionarios de la ONU
En el Reino de Marruecos no faltan diplomáticos competentes. Su diplomacia es una de las más antiguas del mundo musulman. Cómo se explica, entonces, el descenso al infierno de esta diplomacia, hasta el punto de llegar a un nivel de deterioro similar al de una república títere neo-colonial de tercer orden?
Diplomáticos marroquíes competentes fueron sistemáticamente marginados para ser reemplazados por personas que no tienen ninguna relación con el oficio siguiendo un clientelismo basado en la lealtad y el desprecio del mérito. Esto fue agravado por el amateurismo de la política exterior del rey. Los grandes errores ya se cuentan por miles.
La ruptura impulsiva de las relaciones diplomáticas con la República Islámica de Irán y la República Bolivariana de Venezuela; el deterioro de las relaciones con México; sometimiento de facto a Arabia Saudita y a sus aliados en el Consejo de Cooperación del Golfo; aparente incapacidad para mejorar las relaciones o superar la disputa con la vecina Argelia; El autismo en lo que concierne a la cuestión del Sáhara Occidental; pérdida de redes de influencia en el seno de la Unión Europea; negativa a reintegrar la Organización de la Unión Africana; provocación de la Federación de Rusia, de ahí la magistral bofetada dada al Rey en Moscú, donde fue recibido por un vago asesor del presidente Putin, que se hace llamar Mikhail Gorbachov (homónimo del ex presidente de la URSS) responsable de las cuestiones Africanas (algo nunca visto para un rey) y, finalmente, un grave deterioro de las relaciones con las Naciones Unidas y su Secretario general, Ban Ki-Moon, firmando oficialmente el acta de defunción de la diplomacia marroquí.
Hecho inédito, en lugar de luchar en el frente multilateral, Marruecos acaba de reducir su nivel de representación en las Naciones Unidas. Un suicidio diplomático.
¿Cómo tal cosa fue posible? Pueden, la íntima relación con París (protección) y Riad (financiación) sustituir a una diplomacia de un país de la talla de Marruecos? La cuestión vale la pena plantearla. En todo caso, muchos marroquíes deploran esto y esperan con impaciencia al próximo rey.

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