Así fue el final del Sáhara español: agonía de un régimen, traición al pueblo saharaui y huida de los españoles

Se han cumplido 40 años del fin de un prolongado y muy tenso conflicto que sostuvo Marruecos con España en el que ejerció continuadas presiones políticas y diplomáticas para apoderarse del rico territorio del Sahara español, situado al sur de su territorio y prácticamente a la altura de las Islas Canarias. Empleó, también, un novedoso tipo de presión: la ‘Marcha Verde’ de varios centenares de miles de marroquíes –civiles en su mayoría- que penetraron en el territorio español.
Las relaciones con nuestro vecino Marruecos –del que no nos separan los 14 km del estrecho de Gibraltar como creen algunos, sino que tenemos frontera común en nuestras ciudades de Ceuta y de Melilla- discurren entre períodos de normalidad y ocasionales episodios o períodos de tirantez a causa de los más diversos problemas. Según las épocas, han sido dificultades puestas por Marruecos para alcanzar acuerdos de pesca, o la falta de control de la inmigración ilegal…, hasta llegó a la ocupación ilegal de la isla española de Perejil no hace tanto tiempo, en 2002. Ante semejante paso adelante en los gestos inamistosos, el Gobierno de España dispuso la recuperación por medio de la intervención de las Fuerzas Armadas.
Con motivo de la publicación de su libro “Agonía, traición y huida. El final del Sahara español”, hemos entrevistado al autor, José Luis Rodríguez Jiménez, profesor de Historia Contemporánea de la Universidad Rey Juan Carlos y autor de varios libros sobre la Historia reciente de España. En este su último libro aborda detallada y documentadamente el proceso que acabó con la pérdida del territorio del Sáhara español, un territorio que tenía la misma categoría de ‘provincia’ que otras partes del territorio nacional. Así ha respondido a nuestras preguntas:
La ocupación en 1975 del Sahara español fue una rotunda victoria de Marruecos sin arriesgar demasiado. Hubo acciones de guerra por su parte –tiroteos, disparos de misiles antiaéreos, minas…- pero no combates. Si se hubiera llegado al combate con las tropas marroquíes, ¿la victoria habría sido rotundamente española? ¿Estaban suficientemente dotadas, preparadas y motivadas las tropas españolas destacadas en el Sahara?
En esa época, España disponía de más y mejores medios militares que Marruecos, con claridad en el Ejército de Tierra e incluso en mayor medida en medios aéreos y marítimos, también importantes por ser España, Marruecos y Sahara occidental, con las islas Canarias enfrente, territorios con litoral. Eso era algo bien sabido por las dos partes. No obstante, pese al movimiento de las Fuerzas Armadas Reales marroquíes en varias coyunturas de 1974-1975 en la zona próxima a la frontera del Sahara español, la jugada de Hassán II fue siempre diplomática y política, no militar, y la respuesta española, aunque se reforzó el dispositivo en la colonia, fue también básicamente política.
Las Fuerzas Armadas españolas estaban suficientemente dotadas para responder a una amenaza o a una guerra con Marruecos. Esto no significa que estuviesen bien preparadas para una guerra en el desierto, por medios insuficientes y deficiencias logísticas, básicamente en el abastecimiento de carburante y que la mayor parte de carros de combate, de fabricación francesa (sobre todo estos) y norteamericanos, tan solo fueran capaces de desplazarse unos kilómetros fuera de El Aaiún, la capital del territorio, y una parte ni siquiera eso, por fallos en los motores y las averías que causaba la arena del desierto.
Pero los medios marroquíes eran peores. Además, el Sahara español podía ser reforzado con rapidez con el dispositivo aéreo en Canarias, los elementos de la Armada situados en Cádiz y Canarias y la bandera paracaidista también situada en Canarias. Añádase que el Ejército del Sahara, más de 12.000 hombres, y reforzado con medios de la División Acorazada Brunete, había sido entrenado de forma intensiva durante más de un año, por lo que estaba bien mandado, bien entrenado y en general bastante motivado, más que nada porque se había entrenado para una forma de guerra específica, diferente a la estudiada en las Academias y porque muchos mandos estaban molestos con las órdenes del Gobierno de no responder, o hacerlo con contención, a las provocaciones marroquíes.
¿Había razones objetivas para que Marruecos aspirara al dominio efectivo del Sahara español?
El reino de Marruecos es uno de los Estados más antiguos de África, más bien uno de los pocos existentes a comienzos de siglo XX, cuando en África todavía dominaban formas de organización de tipo tribal y el poder colonial europeo. Por lo tanto era lógico que los sultanes marroquíes trataran de extender su influencia en dirección sur y hacia el este antes de la llegada de los europeos.
Pero la influencia de los sultanes fue escasa fuera de las que eran fronteras de Marruecos a finales del siglo XIX, cuando los gobiernos de Madrid y París establecieron acuerdos con los jefes tribales saharauis. Precisamente el Tribunal de la Haya estudió este tema a lo largo de 1974-1975 y en su dictamen se dice que antes de esos acuerdos entre España y las tribus saharauis no existía una dependencia política de los saharauis respecto al sultán en tanto que jefe político y religioso.
Marruecos carecía de razones objetivas pero sí tenía poderosos motivos para aspirar al dominio del Sahara español, como antes intentó dominar el Sahara francés. Motivos de índole política, de política interior, y económica.
De la lectura del libro se desprende que Hassan II buscó solucionar su debilidad política interna creando –y solucionando con éxito- un problema exterior. Si no hubiera sido así, el Sahara seguiría siendo ‘español’ hoy en día? ¿En qué condiciones?
La evolución del tema Sahara en Naciones Unidas y en la política española conducía, con errores, frenos y desorden por parte española, a la creación de un Estado saharaui. A un Estado independiente o, preferentemente, como era el deseo de parte de la administración española y de los políticos saharauis, cuya sociedad experimentó un notable desarrollo durante la colonización española, a mejor en todos los terrenos, respetándose su cultura y religión, a un Estado asociado, que no hubiera sido el primero en el proceso de descolonización.
No era un tema fácil de solucionar, por los muchos intereses en juego y la dificultad de España para entenderse con Argelia, cuando eran motivo de debate y de disputa cuestiones como las relaciones comerciales y la presencia de miembros del MPAIAC y ETA en Argelia.
¿Deberíamos temer que Mohamed VI dé un día, siguiendo con la línea de su padre Hassan II, más pasos en la expansión de Marruecos contra Ceuta y Melilla, tan osados y persistentes como los que dio respecto del Sahara?
Esta posibilidad no puede ser descartada a partir de lo ocurrido tras la entrega por el gobierno español del Sahara a Marruecos y Mauritania. Poco después hubo maniobras militares amenazantes marroquíes en el entorno de Melilla, lo que obligó a advertencias de Madrid, a lo que cabe añadir las intermitentes peticiones de entrega de ambos territorios, que son españoles antes de que existiera Marruecos, y lo sucedido con la isla de Perejil. Debería haber una posición más clara por los partidos políticos españoles, hablando del tema, como parte de España, y no dejándolo fuera de sus discursos.
¿Han logrado los sucesivos muros de arena levantados por Marruecos en el Sahara crear un territorio verdaderamente marroquí en sus gentes y administración?
Es un proceso largo y caro, en el que Marruecos está consiguiendo consolidar su posición en la zona. Existen protestas de los saharauis que viven en el Sahara ocupado, respaldadas por los saharauis que viven en el Sahara libre y en el exilio. Pero esas protestas apenas afectan al dominio marroquí y no obtienen el respaldo de los gobiernos que podrían desempeñar un papel en la resolución del contencioso, como son Francia, España y Estados Unidos.
¿Fue el incidente del islote de Perejil de 2002 una especie de examen, por parte de Mohamed VI –proclamado en 1999-, de las capacidades españolas? ¿Obedeció sólo a la conveniencia de crear un problema externo para superar dificultades en la política interior?
El incidente de Perejil fue provocado por el rey de Marruecos para medir la respuesta española, por eso precisamente es tan importante actuar con la prudencia necesaria cuando nos referimos a un vecino con el que existen importantes relaciones económicas y políticas y, al mismo tiempo, con claridad, eficacia y la fuerza necesaria en cada caso; cualquier muestra de desinterés o de debilidad en estas cuestiones ocasionarán un grave daño a una parte de los españoles.
Obviamente, la política exterior siempre ha sido utilizada por los reyes marroquíes, desde la independencia, para consolidar su posición, para fortalecer el trono en situaciones de dificultad (claro ejemplo Hassán II en 1972-1975) y para desviar la atención de los ciudadanos por situaciones de corrupción, desigualdades y deterioro de la situación económica del país.
¿Sirvió la reacción española en 2002 para demostrar a Marruecos que ya no cedería más? Pensamos en Ceuta, Melilla, los peñones y las islas Chafarinas.
No lo creo. Marruecos ocasiona importantes problemas a España en materia de tráfico de personas y tráfico de drogas, de forma intermitente. Cantidades importantes de inmigrantes ilegales y de drogas llegan a España procedentes de Marruecos. Si España ocasionara problemas a Marruecos en otro campo, por ejemplo las relaciones con la Unión Europea, los gobiernos marroquíes pondrían más interés en controlar esos tráficos.
Pero los gobiernos de España han atendido más a los intereses privados españoles en Marruecos que a los intereses nacionales, lo que muestra que, igual que ocurrió en el tema del Sahara, los poderes del Estados son instrumentalizados por intereses privados. ¿Qué sentido tiene que la mayoría de los uniformes de las fuerzas armadas españolas se fabriquen en Marruecos?, por poner un ejemplo.
¿Qué debería hacer el nuevo Gobierno de España respecto a los saharauis? ¿Qué seguimos debiéndoles?
Los saharauis tenían carnet de identidad español, España era la metrópoli de unos colonizados, el territorio del Sahara se explotó por España y españoles para obtener beneficios económicos en materia de pesca, fosfatos y se hicieron estudios y prospecciones a la búsqueda de petróleo, cobre, uranio y otros productos, para conseguir beneficios. Y después un gobierno español entregó el territorio y sus habitantes a Marruecos y Mauritania. Fue un acto inmoral. España no cedió la soberanía. Tiene responsabilidades, pero sus gobernantes no quieren asumirlas.
¿Servirán de excusa a Marruecos, para tensar las relaciones con España, los posibles hallazgos de petróleo en las aguas que separan las Canarias de las costas saharauis, tal como sirvió el yacimiento de fosfatos de Bu-Craa?
Por el momento no existen hallazgos dignos de mención. Si los hubiera, los gobiernos marroquíes tienen experiencia en presionar para obtener beneficios, mientras nuestros gobernantes, desde Arias-Juan Carlos I a los actuales, se han desentendido de los intereses españoles en la zona; se han perdido opciones importantes en materia económica, en materia de defensa y en el ámbito cultural, por ejemplo en lo que se refiere al empleo del español y al desarrollo de la literatura en español en África.
Y el desinterés de los ciudadanos en general es más que evidente en la mayor parte de las cuestiones de política exterior asociadas a la política económica y la geoestrategia. ¿Cómo interpretar que un presidente de Canarias se queje por prospecciones españolas en aguas próximas al archipiélago y no lo haga por las prospecciones marroquíes, después de que fuera abundantemente agasajado por el monarca marroquí, sin que se montara lo que habría sido elnormal escándalo a nivel nacional por tamaña inmoralidad?
One Magazine, 8/01/2016

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