La esterilidad de las maniobras de Marruecos lo atrapa en la red de los detalles: Cómo la propuesta de ‘autonomía’ se convirtió en un atasco estratégico que estrangula al Majzén?
El análisis del destacado comunicador y periodista marroquí, Abou Bakr Jamaï, sobre la realidad de las regresiones de los derechos humanos en Marruecos no fue una simple lectura de los textos legislativos brutales que hace pasar el Majzén. Fue más allá, poniendo el dedo en el nervio sensible de la mayor ilusión diplomática promovida por el régimen en Rabat. Durante un coloquio organizado por la Instancia Marroquí de Apoyo a los Presos Políticos, Jamaï detonó una verdad política que los medios del Majzén han intentado durante mucho tiempo ocultar tras un tamiz de propaganda. Afirmó que el sistema del Majzén está viviendo ahora un ‘verdadero atasco estratégico y un escándalo internacional’ debido al plan de ‘autonomía’ que presentó como una solución ilusoria al tema del Sáhara, después de que sus maniobras chocaran con el muro de la realidad y la esterilidad de los componentes estructurales de un régimen autoritario carente de las condiciones más básicas para la democracia.
Negociaciones paralizadas: El Frente Polisario expone el espejismo marroquí
Con la perspicacia de un analista familiarizado con los entresijos de la toma de decisiones internacional, Jamaï reveló que las negociaciones entre Marruecos y el Frente Polisario, bajo patrocinio estadounidense, se encuentran en un estado de parálisis total y completo estancamiento. La razón no es la procrastinación, sino la ofensiva diplomática decisiva liderada por el Frente, basada en una realidad sólida sobre el terreno y política. La parte saharaui ha logrado promover un enfoque realista y legal ante la comunidad internacional y los supervisores estadounidenses: Marruecos vende un espejismo. Rabat, que promueve el plan de ‘autonomía’ en los foros internacionales, carece por completo de los fundamentos políticos, los requisitos constitucionales y los mecanismos ejecutivos para implementar esta propuesta sobre el terreno. La lógica simple impone una pregunta fundamental que el Majzén no puede responder: ¿Cómo puede un sistema que no concede ni autonomía ni democracia a su propio pueblo en Casablanca, Tánger y el Rif, concedérsela a un pueblo que exige soberanía e independencia?
La trampa de los detalles: La ausencia de democracia anula las hojas de parra
El argumento que expuso la maniobra de Rabat se basa en deconstruir la estructura del sistema marroquí. El Majzén se apresuró a formular la propuesta de ‘autonomía’ como un ‘producto de marketing’ en el marco de las relaciones públicas internacionales para ganar tiempo y eludir la misión de la ONU de organizar un referéndum de autodeterminación. Pero tan pronto como las partes internacionales exigieron pasar de consignas vagas a discutir los ‘detalles técnicos, políticos e institucionales’ de cómo gestionar esta autonomía, apareció la falla estructural del sistema:
- Estructura constitucional autoritaria: Como afirmó Jamaï, la constitución marroquí, en su origen y esencia, es una constitución antidemocrática, que concentra todos los poderes políticos, militares, religiosos y económicos en manos del rey y del círculo reducido del Majzén.
- Imposibilidad de compartir la soberanía: El concepto de ‘autonomía’ en términos del derecho internacional implica un compartir genuino de la soberanía, un poder judicial independiente y un parlamento regional con poderes legislativos reales. Esto contradice totalmente la doctrina existencial del Majzén basada en la centralización absoluta y el control policial integral.
- Falta de integridad institucional: En un país donde el poder judicial y la policía se encuentran entre los sectores más corruptos según el índice del ‘Proyecto de Justicia Mundial’, hablar de garantías legales para la autonomía se convierte en una broma política cruda que ni siquiera engaña a la ONU.
‘El sistema del Majzén se ha colocado en una situación histórica difícil: formuló una propuesta que no tiene ni la capacidad ni la voluntad política para implementar, porque aplicar la más mínima cláusula de una autonomía genuina significaría automáticamente desmantelar la estructura autoritaria del Majzén, y por lo tanto el colapso del sistema rentista y de control desde sus cimientos.’
La dicotomía del miedo y el apoyo externo: Apostando por Trump y Pegasus
Este atasco insoluble en el expediente del Sáhara Occidental se traduce directamente en el comportamiento del régimen tanto a nivel interno como externo. El Majzén mezcla la dependencia de un poder extranjero transitorio con el miedo histérico a la calle:
- La apuesta perdida por Trump: El sistema marroquí apuesta por el presidente estadounidense Donald Trump y sus tweets anteriores, olvidando – según las lecturas de expertos – que no permanecerá en el cargo y se irá después de unos años, dejando al Majzén solo para enfrentar la legitimidad internacional y la inevitabilidad de la historia.
- Software de espionaje sionista: Incapaz de presentar un modelo político atractivo, el poder recurrió a la aborrecible entidad sionista, obteniendo de ella sucias herramientas de espionaje como el software Pegasus para rastrear a opositores, periodistas y voces libres, y para acorralar a los honorables opositores a la normalización que denuncian el trueque de la causa palestina por la ilusión de soberanía sobre el Sáhara.
- Pánico ante la ‘Generación Z’: El miedo se manifiesta en procesamientos judiciales brutales y arrestos dirigidos a los jóvenes de la ‘Generación Z’ y a los activistas. El poder judicial y la policía actúan al margen de la ley y sin respeto a los procedimientos, en un patético intento de reprimir un movimiento juvenil consciente, que domina la tecnología y presiona por una democracia genuina que separe el poder de la riqueza.
El final de la obra… No hay alternativa a la legitimidad internacional
La ‘autonomía’ que el Majzén quería como un salvavidas para escapar del referéndum se ha convertido, a través de la resistencia del pueblo saharaui y la esterilidad de la estructura política marroquí, en una soga al cuello de la diplomacia marroquí.
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