Caso Pegasus: el Gobierno elude si abordó el asunto con Marruecos

THE OBJECTIVE adelantó que emisarios de Sánchez y del reino alauita se citaron a principios de 2022 para cerrar la crisis diplomática.

El Gobierno elude responder si ha abordado el espionaje de Pegasus con Marruecos. En una respuesta parlamentaria a la que ha tenido acceso THE OBJECTIVE, señala que ese asunto «no forma parte de las relaciones bilaterales con Marruecos, [con quien está unido por] una relación de vecindad en un marco de cooperación». Sin embargo, no descarta que emisarios del Ejecutivo de Pedro Sánchez se citaran con dirigentes del reino alauita para cerrar la crisis diplomática a principios de 2022, como avanzó este diario. Tras los encuentros, nuestro país dio un giro histórico a su posición sobre el Sáhara Occidental y adecuó su postura a las aspiraciones del rey Mohamed VI.

Una pregunta del PP eludida

El PP preguntó el pasado febrero al Gobierno, tras las informaciones de este periódico, en cuántas reuniones bilaterales con Marruecos se abordó el espionaje con Pegasus, el software de origen israelí que infectó el móvil de Sánchez y tres ministros. La Audiencia Nacional archivó la investigación el pasado enero por falta de colaboración de las autoridades de Israel, por lo que no se pudo atribuir la autoría de los hechos. Los diputados populares también requirieron al Ejecutivo en qué manera afectó la crisis a las relaciones con el reino alauita.

La respuesta del Gobierno evita explicar si existió alguna conversación, aunque sea informal, con los dirigentes de Marruecos sobre el espionaje con Pegasus. La contestación subraya que el asunto no forma parte de las relaciones bilaterales con el régimen alauita y que a ambos países les une una relación de vecindad y cooperación, como puso de manifiesto la XII Reunión de Alto Nivel (RAN) que se celebró el pasado 4 de diciembre.

Presidida por Sánchez y por su homólogo marroquí, Aziz Akhannouch, esta reunión culminó con la firma de catorce acuerdos sobre temas como migración, seguridad, la candidatura conjunta al Mundial de fútbol de 2030 y la posición española respecto al Sáhara Occidental. Sin embargo, en la declaración conjunta no aparece ninguna alusión a la crisis desatada por Pegasus.

Un espionaje revelado tarde

El Gobierno admitió públicamente el 2 de mayo de 2022 que el teléfono de Sánchez había sido infectado con Pegasus. El juez de la Audiencia Nacional José Luis Calama abrió una investigación judicial un día más tarde. La Abogacía del Estado amplió la denuncia el 10 de mayo, después de que los pertinentes análisis detectaran que también habían sido vulnerados los dispositivos móviles de los ministros de Defensa, Margarita Robles; del Interior, Fernando Grande-Marlaska; y de Agricultura, Luis Planas.

Como reveló THE OBJECTIVE, el robo de información se produjo un año antes, pero el Gobierno lo ocultó. La infección del móvil de Sánchez tuvo lugar durante una visita a Ceuta en mayo de 2021, tras la llegada masiva de inmigrantes irregulares después de que Marruecos rebajara las medidas de seguridad. El espionaje con Pegasus se realizó a través de una sofisticada técnica denominada zero click, que no requiere abrir ningún enlace y actúa sin ser detectada.

Solo 48 horas más tarde, un avión privado israelí vinculado a la compañía NSO Group (creadora del software de espionaje) aterrizó en Málaga para tratar el asunto. De esa forma comenzó una intensa ronda de contactos con la inteligencia española para conseguir contener los daños, según los testimonios recabados por este diario. Sánchez reclamó a Israel sin éxito el material que Marruecos extrajo de su móvil. Los emisarios del presidente del Gobierno llegaron a volar a Tel Aviv para conocer qué datos usurparon de los 2,6 gigas que habían extraído del teléfono, aunque nunca recibió esa información.

Reuniones secretas en enero de 2022 para enterrar la crisis

Para enterrar la crisis, emisarios de Marruecos y España se reunieron en dos ocasiones en enero de 2022, una en Marrakech y otra en Málaga. Las negociaciones se realizaron a tres bandas, con presencia israelí. El reino alauita se comprometió a que el material obtenido no sería utilizado contra los intereses de Sánchez. Además, Rabat prometió que no volvería a utilizar sistemas de espionaje como Pegasus contra ningún miembro del Gobierno ni autoridad o agente de España.

Solo dos meses después de esos encuentros, en marzo de 2022, se produjo el giro histórico de la postura tradicional española sobre el Sáhara Occidental. La ruptura entre España y Marruecos comenzó cuando trascendió que el Gobierno había aceptado tratar en un hospital de La Rioja al líder del Frente Polisario, Brahim Ghali. Sánchez no comunicó el cambio con antelación ni al Congreso ni a su propio Consejo de Ministros, contraviniendo décadas de política exterior consensuada.

El 18 de marzo de 2022, el reino alauita anunció a bombo y platillo que Mohamed VI había recibido una carta en la que Sánchez se abría a apoyar el plan de autonomía que Rabat presentó ante la ONU en 2007. El presidente del Gobierno aseguró que se trataba de «la base más seria y realista» para lograr una solución a un conflicto enconado desde hace medio siglo.

Ocho meses de crisis y millones de euros en ayuda

La crisis de Pegasus duró ocho meses. Los mismos que tardó el Gobierno en aceptar el armisticio que proponía Rabat a través de mediadores israelíes. Durante ese tiempo, España no dejó de cumplir ni uno de los compromisos que había adquirido con Rabat en materia de financiación. Por ejemplo, en junio de 2021, solo un mes después de los incidentes en Ceuta y del espionaje con Pegasus, el Ministerio del Interior adjudicó a Marruecos una ayuda de 30 millones de euros para sufragar «gastos operativos» y de mantenimiento de la policía marroquí en la vigilancia de fronteras.