Para el Aid, los corderos abundan pero sus precios equivalen al salario mínimo en Marruecos

Un año después de que el rey Mohamed VI suspendiera el sacrificio ritual por la sequía, los corderos han regresado a las calles de Marruecos.

Un año después de que el rey Mohamed VI suspendiera el sacrificio ritual por la sequía, los corderos han regresado a las calles de Marruecos. Millares de borregos abarrotan los mercados populares en vísperas del Eid al Adha o Fiesta del Sacrificio, que se celebrará este miércoles. Sin embargo, la estampa tradicional llega acompañada de una fuerte tensión política y un profundo malestar social debido al precio desorbitado de los animales, que cuestan al menos 3.000 dirhams (280 euros), el equivalente al salario mínimo, pudiendo duplicarse o triplicarse según la raza o la región.

La fiesta, una de las más identitarias para los marroquíes, se ha convertido en un campo de batalla político a cuatro meses de las elecciones legislativas de septiembre. La oposición islamista del Partido de la Justicia y el Desarrollo (PJD), que gobernó entre 2011 y 2021, ha enarbolado el estandarte de la carestía del ganado ovino para movilizar a sus seguidores contra el Gabinete conservador del primer ministro Aziz Ajanuch.

El conflicto estalló el pasado lunes en el Parlamento, cuando el ministro de Agricultura, Ahmed el Buari, afirmó que « en los buenos zocos » se podían encontrar corderos por entre 1.000 y 3.000 dirhams. Sus palabras fueron recibidas con una oleada de críticas de la oposición, que le acusó de ignorar la realidad del mercado. La tensión alcanzó su punto álgido cuando el vicepresidente de la Cámara, Driss Chattabi, tildó a los islamistas del PJD de « chiíes » y « comunistas », desatando una de las mayores trifulcas parlamentarias de la legislatura. Chattabi tuvo que retirar sus palabras del diario de sesiones para calmar los ánimos, y el ministro El Buari admitió finalmente que los precios reales superaban los 2.000 dirhams.

Ante la escalada, el primer ministro Ajanuch aprobó el mismo día 18 un decreto para frenar « el injustificado aumento de precios ». La medida, avalada por la Comisión de la Competencia sin fijar precios máximos, obliga a adquirir las reses en mercados oficiales (salvo en zonas rurales) y prohíbe la reventa de animales. Pese a ello, en los mercados de Rabat y Salé los precios medios superan ya los 4.500 dirhams (1,5 veces el salario mínimo) y alcanzan los 7.000 dirhams para razas seleccionadas.

El diputado del PJD Abdalá Buanu, autor de un libro sobre la crisis ganadera, cuestiona la política agropecuaria del Gobierno. En una entrevista publicada por el semanario Tel Quel, Buanu sostiene que la crisis es estructural desde 2008, cuando Marruecos fomentó la agricultura intensiva de regadío para la exportación en detrimento de las tierras de pasto libre. « La sequía [de los últimos años] solo ha sido el catalizador, pero no la causa fundamental », argumenta.

Hace un año, Mohamed VI canceló la celebración debido a « los desafíos climáticos y económicos » para no perjudicar a las familias con ingresos limitados. Una decisión que ya tomaron su padre, Hassan II, en 1996 por sequía, y en 1981 durante las Revueltas del Pan. Ahora, a pesar de las subvenciones, el descontento por el coste de la vida persiste, afectando también a alimentos básicos como los tomates o la carne.

El secretario general del PJD, Abdelilá Benkirán, intenta capitalizar este malestar para recuperar el control del Gobierno en septiembre, tras haberse desplomado en las últimas elecciones. Benkirán también se opone a la nueva reforma del Código de Familia auspiciada por el rey, que amplía los derechos de las mujeres, y que deberá ser votada por el próximo Parlamento.

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