A pesar de los esfuerzos de Estados Unidos y Francia, las negociaciones sobre el Sáhara Occidental entre Marruecos y el Frente Polisario atraviesan una nueva fase de estancamiento, mientras que las esperanzas de un avance rápido parecen alejarse. Pese a varias iniciativas diplomáticas y ciclos de negociación recientes, no ha surgido ningún consenso entre los diferentes actores implicados en este conflicto que arrastra ya varias décadas.
Según una publicación de Africa Intelligence del 25 de mayo de 2026, los intercambios organizados en febrero en Madrid y posteriormente en Washington no permitieron alcanzar ningún compromiso entre las partes.
Posiciones que siguen distanciadas
El principal punto de fricción sigue siendo la cuestión del estatus futuro del Sáhara Occidental. El Frente Polisario considera que la propuesta marroquí de autonomía no responde a las expectativas del movimiento respecto a la autodeterminación del territorio.
No obstante, las conversaciones también parecen frenadas por la ausencia de una contrapropuesta detallada por parte del movimiento independentista. Según las informaciones reportadas, se había invitado a los representantes saharauis a formular con mayor precisión sus exigencias durante los encuentros de febrero, sin que hasta el momento se haya presentado un documento detallado.
Por el lado argelino, principal respaldo del Frente Polisario, se habrían sugerido algunas vías de solución, en particular una reflexión inspirada en el modelo escocés. En 2014, Escocia organizó un referéndum sobre su independencia del Reino Unido, el cual concluyó con el rechazo al proyecto separatista.
Rabat mantiene su enfoque
Ante la falta de una alternativa claramente definida, Marruecos continúa defendiendo su plan de autonomía sin modificaciones mayores. Según varios observadores diplomáticos, algunos socios occidentales estarían, sin embargo, alentando ajustes que puedan facilitar la reanudación del diálogo.
La diplomacia francesa también habría ofrecido su apoyo para hacer avanzar las discusiones, sin que hasta la fecha se haya dado un seguimiento concreto.
Las preocupaciones de seguridad complican aún más el panorama
Más allá de las cuestiones institucionales, las preocupaciones en materia de seguridad también alimentan las tensiones.
Los responsables argelinos insistirían especialmente en la necesidad de obtener garantías respecto a sus fronteras y sus intereses territoriales. Las dudas se centran, sobre todo, en la interpretación del Convenio de Rabat de 1972 relativo a la frontera marroquí-argelina, cuyo estatus histórico sigue alimentando ambigüedades políticas.
Estas inquietudes avivan el temor, por la parte argelina, de que ciertas reivindicaciones territoriales puedan ir más allá del marco exclusivo del Sáhara Occidental.
Una mediación estadounidense menos prioritaria
Las tensiones recientes también han debilitado aún más el clima político. Los ataques con cohetes contra la ciudad de Smara, reivindicados por el Frente Polisario, han contribuido a acentuar la desconfianza entre las partes.
Paralelamente, la dinámica diplomática parece verse afectada por una pérdida de prioridad por parte de Estados Unidos. Mientras que Donald Trump había manifestado el objetivo de una resolución rápida del conflicto, la atención de Washington se habría desplazado progresivamente hacia otros asuntos internacionales, especialmente en Oriente Medio.
No obstante, las conversaciones continúan en el seno del Departamento de Estado estadounidense, así como a través de algunos centros de análisis especializados, dejando abierta la posibilidad de una reanudación de las negociaciones a más largo plazo.
Fuente: Africa Intelligence – «Sahara occidental : les négociations paralysées»
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