Un informe oficial del Departamento de Seguridad Nacional revela que unas 600 embarcaciones ‘go-fast’ operan en el estrecho de Gibraltar, mientras las mafias evitan acercarse a la costa española.

La principal ruta del hachís hacia Europa vuelve a latir con fuerza en el estrecho de Gibraltar. Así lo advierte el último Informe Anual de Seguridad Nacional 2025, hecho público por el Departamento de Seguridad Nacional (DSN), dependiente de La Moncloa, apenas cinco días después de que dos guardias civiles fallecieran en aguas de Huelva mientras perseguían a una narcolancha.

Lejos de tratarse de un análisis sensacionalista o académico, el documento —históricamente cauto al referirse a Marruecos— es concluyente: el país vecino se consolida como el “principal productor mundial de hachís” y, durante el pasado año, la ruta de exportación hacia España “parece haberse reactivado”.

Más rendimiento con menos tierra

Aunque desde principios de siglo se ha reducido la superficie de cultivo de cannabis en el Rif marroquí, los narcotraficantes han compensado esa pérdida con un aumento drástico del rendimiento por hectárea. Según las principales estimaciones recogidas por el DSN, la producción anual de hachís oscila actualmente entre las 2.500 y 3.000 toneladas, a las que se suma una cantidad creciente de marihuana, pese a que en este último segmento Marruecos no lidera el mercado global.

La estrategia del miedo: operar desde Marruecos

Una de las novedades más relevantes que subraya el informe es el cambio táctico de las organizaciones criminales. Ante “el temor de perder embarcaciones, con el consiguiente menoscabo económico”, los narcos han decidido operar directamente desde Marruecos, evitando acercar sus naves a las costas españolas para minimizar el riesgo de ser interceptados.

Esto no significa que el alijo en playa haya desaparecido. Al contrario, el DSN señala que los traficantes recurren a una flota auxiliar de pequeñas semirrígidas, pesqueros, veleros, embarcaciones recreativas e incluso yates para introducir la droga en puertos pesqueros, deportivos o mediante los tradicionales desembarcos en playas.

Portugal, el nuevo astillero del narco

Otra revelación sin precedentes del informe es la estimación oficial del número de embarcaciones dedicadas al narcotráfico. Desde el Centro de Operaciones y Vigilancia de Acción Marítima de la Armada, dependiente del DSN, se ha identificado a “más de 600 embarcaciones de tipo go-fast” sospechosas de participar en operaciones de tráfico de estupefacientes, principalmente en el área del estrecho de Gibraltar.

Nunca antes una autoridad española había ofrecido una cifra tan concreta. Pero lo más llamativo es el origen de estas naves: fabricadas ahora en Portugal, según confirma el informe, lo que evidencia la capacidad de adaptación y movilidad de las redes criminales más allá de las fronteras tradicionales.

Un desafío creciente para la seguridad nacional

El documento del DSN, que analiza todas las amenazas que acechan a España, dedica un número creciente de páginas al narcotráfico, equiparándolo ya a una cuestión de seguridad nacional en toda regla. La muerte de los dos agentes en Huelva ha sido un trágico recordatorio de la violencia creciente en el mar.

Las autoridades temen que, con la reactivación de la ruta y la modernización de la flota narco, los episodios de persecución y los enfrentamientos en el Estrecho se intensifiquen durante los próximos meses. Mientras tanto, Marruecos sigue siendo el epicentro de una producción que no cesa, y España, la puerta de entrada de un negocio que mueve miles de millones de euros al año.

Con El Confidencial, 15 de mayo de 2026

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