Informe del Secretario General de Naciones Unidas sobre la cuestión del Sáhara Occidental (A/80/290, 31 de julio de 2025)
El Secretario General de la ONU, António Guterres, presentó a la Asamblea General un nuevo informe sobre el Sáhara Occidental, en aplicación de la resolución 79/98 (2024). El documento cubre el periodo del 1 de julio de 2024 al 30 de junio de 2025 e informa sobre los aspectos políticos, humanitarios, de seguridad y derechos humanos en el territorio, considerado por la ONU un Territorio No Autónomo pendiente de descolonización.
En julio de 2024, Francia expresó apoyo al plan marroquí de autonomía, lo que generó la condena del Frente Polisario. En octubre, el Tribunal de Justicia de la Unión Europea reafirmó que los acuerdos agrícolas y pesqueros entre Marruecos y la UE eran ilegales al incluir recursos saharauis sin consentimiento del pueblo saharaui.
En junio de 2025, el Reino Unido señaló que consideraba el plan de autonomía como “viable y creíble”, aunque dejó claro que no reconoce la soberanía marroquí sobre el territorio.
Mientras tanto, el Enviado Personal del Secretario General, Staffan de Mistura, mantuvo amplias consultas con Marruecos, Argelia, Mauritania y el Frente Polisario, así como con potencias europeas y estadounidenses, buscando relanzar el proceso de negociación.
El informe describe una situación de baja intensidad bélica entre Marruecos y el Frente Polisario, con frecuentes denuncias de bombardeos, disparos de artillería y ataques con cohetes. La MINURSO investigó varios de estos incidentes. En particular, se confirmaron muertes de civiles extranjeros (malienses, mauritanos y sudaneses) que trabajaban como mineros artesanales en la zona al este del muro. Estos fallecimientos fueron consecuencia de ataques aéreos y proyectiles lanzados por el ejército marroquí, aunque Rabat niega su responsabilidad.
Minas y restos explosivos
La región sigue afectada por minas antipersona y municiones sin explotar sembradas durante la guerra de 1975-1991. La MINURSO, con equipos de desminado, liberó en este último año más de 1,38 millones de m² de tierra y destruyó 335 artefactos explosivos.
En los campamentos de refugiados saharauis en Tinduf (Argelia), la población sufre graves carencias: la malnutrición global alcanzó el 13 % y el retraso del crecimiento infantil superó el 30 %, mientras que en 2025 aún faltaban 103,9 millones de dólares de financiación humanitaria.
El ACNUDH (Alto Comisionado de la ONU para los Derechos Humanos) no ha podido entrar en el Sáhara Occidental desde 2015, debido a la negativa de Marruecos a autorizar misiones de verificación. En los campamentos de Tinduf, el acceso es más abierto, pero la ONU considera que la misión debe abarcar tanto el territorio ocupado como los campamentos, lo que mantiene bloqueadas las visitas integrales.
El informe denuncia además restricciones en el Sáhara ocupado: limitaciones a la libertad de expresión, reunión y asociación de activistas saharauis, con un impacto especial en mujeres defensoras de derechos humanos. El grupo de presos de Gdeim Izik sigue encarcelado con condiciones denunciadas como deterioradas, con casos de aislamiento, falta de atención médica y denuncias de tortura.
António Guterres expresa una grave preocupación por el deterioro de la situación y advierte que, al cumplirse 50 años del conflicto, la necesidad de una solución negociada es más urgente que nunca. Reitera que la única salida posible es un acuerdo político que respete el derecho de autodeterminación del pueblo saharaui, de conformidad con las resoluciones del Consejo de Seguridad (2440, 2468, 2494, 2548, 2602, 2654, 2703 y 2756).
El Secretario General concluye agradeciendo el trabajo de Staffan de Mistura, de Alexander Ivanko (jefe de MINURSO) y de los equipos de Naciones Unidas desplegados sobre el terreno.
Ana Stella
Fuente: @anaqtella | t.me/
