Unos días antes de que me enviaran de nuevo a la prisión de Salé, mantuve una sorprendente conversación con Mustafá Alauí, el decano de los periodistas marroquíes, detenido conmigo en el servicio penitenciario del hospital
Dos días después de mi entrada en la prisión de Salé empecé a recibir a extraños visitantes. Una pequeña multitud de presos condenados a penas graves que venían cargados de voluminosos expedientes a defender su
Desde hace casi una semana estoy postrado en una cama de la gran sala de la sexta planta del hospital Avicena de Rabat, que sirve de lugar de reclusión para los presos enfermos de la