Marruecos renuncia a la organización de la CAN Femenina 2026 en favor de Sudáfrica

Las réplicas del sismo de la final 2025 golpean de nuevo

Más de dos semanas después de la caótica final de la CAN 2025 entre Senegal y Marruecos, y de la polémica sin precedentes que se derivó de ella, las ramificaciones de lo que debía ser el evento deportivo del año continúan sacudiendo el fútbol africano. Esta vez, es la propia organización de la Copa Africana de Naciones (CAN) Femenina 2026 la que tambalea.

A tan solo sesenta días del pitido inicial, Marruecos ha renunciado a acoger la competición, inicialmente programada para el mes de marzo. Una decisión brutal, tomada a última hora, que ha obligado a la Confederación Africana de Fútbol (CAF) a activar un plan de emergencia. Finalmente, Sudáfrica ha sido designada para tomar el relevo.

Presente en la ceremonia de la Hollywoodbets Super League, la viceministra sudafricana de Deportes, Peace Mabe, no ocultó la capacidad de respuesta de su país: «Cuando Marruecos indicó que no estaba listo, nosotros respondimos presente. Disponemos de las infraestructuras necesarias. Organizamos la Copa del Mundo 2010, estamos preparados». Sin embargo, esta retirada tardía no puede analizarse como un simple contratiempo logístico.

El hecho ocurre en un clima particularmente tenso, marcado por las sanciones impuestas recientemente por la CAF a Marruecos tras el controvertido partido frente a Senegal en la final de la CAN 2025. Para muchos observadores, la decisión de Rabat se inscribe en una secuencia más amplia; una prueba de que su estrategia de Soft Power ha recibido un duro golpe.

Tensión entre la CAF y el Reino

En segundo plano, las relaciones entre la Confederación Africana de Fútbol y Marruecos generan interrogantes. No se ha confirmado ninguna ruptura oficial, pero la acumulación de episodios —una final perdida en casa, decisiones disciplinarias cuestionadas y ahora la retirada de la organización— alimenta todo tipo de especulaciones.

En el plano reglamentario, el marco es, no obstante, inequívoco. El reglamento de la CAF estipula que, en caso de retirada a menos de seis meses del torneo final, se aplicará:

  • Una multa de 250.000 dólares.
  • La cobertura de los daños financieros y morales.
  • Una suspensión de participación en las próximas dos ediciones de la CAN Femenina.

Si estas sanciones se aplicaran, Marruecos quedaría excluido de la edición 2026, la cual es clasificatoria para la Copa del Mundo Femenina 2027. Es, una vez más, en este terreno donde la CAF se juega su credibilidad. O al menos lo que queda de ella.

Un historial de deserciones

No es la primera vez que el reino se desvincula de la CAF. Ya en 2015, Marruecos renunció a organizar la CAN masculina, invocando entonces los riesgos sanitarios ligados a la epidemia de Ébola, lo que le situó en aquel momento en una posición poco envidiable.

La pregunta, más allá de las decisiones que tome la CAF, es conocer los motivos invocados por Marruecos para explicar su retirada a dos meses de la competición. Algo que resulta absolutamente sorprendente para un país que, en las bambalinas y justo la víspera de la final de la CAN 2025, negociaba la organización de la CAN 2028.

Claramente, la derrota en la final y la polémica sin precedentes que la siguió han manchado la imagen de un anfitrión sin parangón en materia de organización. En cualquier caso, en el fondo, es el fútbol africano el que saldrá ganando. En la última edición que organizó precisamente Marruecos, el presidente de la comisión de árbitros de la CAF perdió su puesto porque Marruecos fue derrotado por Nigeria en la final.

Ya era hora de que esta mala influencia cesara.

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