Washington quiere aprovechar la Asamblea General de Naciones Unidas para impulsar un «proceso político activo» sobre un conflicto que lleva décadas en la agenda internacional, mientras profundiza su alianza con Rabat e Israel
Estados Unidos pretende aprovechar la semana de la Asamblea General de Naciones Unidas en Nueva York para dar un nuevo impulso diplomático al conflicto del Sahara Occidental, en un contexto de creciente acercamiento entre Washington, Rabat e Israel. Así lo recoge ABC, que señala que la Casa Blanca ha situado expresamente el conflicto entre los asuntos que la Administración de Donald Trump quiere abordar durante la concentración de líderes y ministros en Naciones Unidas.
Según el alto funcionario estadounidense citado por ABC, Washington considera insuficiente limitarse a la renovación periódica de la misión de paz de la ONU. «Estados Unidos y la ONU están involucrados en un proceso político activo», afirmó el funcionario al explicar la agenda del presidente Trump.
Washington quiere superar décadas de estancamiento
El conflicto del Sahara Occidental lleva décadas formando parte de la agenda de Naciones Unidas. De acuerdo con las declaraciones recogidas por ABC, el funcionario estadounidense recordó que el Consejo de Seguridad ha renovado durante aproximadamente treinta años la misión internacional desplegada en el territorio.
La Administración Trump pretende ahora presentar la cuestión como uno de los escenarios en los que la diplomacia estadounidense puede obtener resultados. Sin embargo, ABC precisa que la Casa Blanca no ha presentado públicamente una propuesta concreta de acuerdo, ni ha confirmado reuniones específicas sobre el Sahara durante la Asamblea General.
Tampoco se ha anunciado, según la publicación, ninguna modificación de la misión de Naciones Unidas. La referencia a un «proceso político activo» apunta, por tanto, a una voluntad de impulsar las negociaciones, aunque todavía no permite determinar cuál será el resultado de esa iniciativa.
El reconocimiento de Trump a Marruecos
El movimiento diplomático estadounidense se produce sobre la base de una posición que Washington adoptó durante el primer mandato de Donald Trump. ABC recuerda que Estados Unidos reconoció en diciembre de 2020 la soberanía marroquí sobre el Sahara Occidental, en paralelo al acuerdo por el que Marruecos aceptó normalizar sus relaciones con Israel.
La cuestión del Sahara y la relación entre Marruecos e Israel vuelven a aparecer vinculadas en las declaraciones de la Administración estadounidense.
El alto funcionario citado por ABC hizo referencia al reciente encuentro entre Estados Unidos, Marruecos e Israel como «el siguiente paso de los Acuerdos de Abraham». En ese contexto destacó compromisos relacionados con vuelos directos, turismo, cooperación tecnológica y el fortalecimiento de las representaciones diplomáticas.
Marruecos e Israel elevan sus relaciones
El acercamiento entre Rabat y Tel Aviv constituye uno de los elementos destacados por ABC en su análisis de la estrategia estadounidense.
Los ministros de Exteriores de Marruecos, Nasser Bourita, e Israel, Gideon Sa’ar, acordaron en Nueva York elevar sus respectivas misiones diplomáticas al rango de embajadas e intercambiar embajadores. Según ABC, la reunión tuvo lugar con la mediación del embajador estadounidense ante Naciones Unidas, Mike Waltz, en la sede de la misión estadounidense situada frente al edificio de la ONU.
Los dos países también se comprometieron a trabajar para restablecer los vuelos directos antes de que termine el año, incluidos los operados por compañías aéreas israelíes y marroquíes.
El acuerdo contempla asimismo medidas destinadas a facilitar las inversiones y ampliar la cooperación comercial, tecnológica y de seguridad, según la información publicada por ABC.
Seguridad, defensa y una alianza cada vez más amplia
La relación entre Washington y Rabat va más allá de la cuestión diplomática. ABC señala que la cooperación militar entre Estados Unidos y Marruecos está adquiriendo una dimensión creciente.
El diario recuerda sus informaciones anteriores sobre los planes del Pentágono para convertir Marruecos en una plataforma permanente de experimentación de nuevas armas, con participación de fuerzas estadounidenses y marroquíes, otros aliados y empresas del sector de defensa.
Esta cooperación se suma a las maniobras conjuntas y a las pruebas de nuevas tecnologías militares que ya forman parte de la relación bilateral, según ABC.
La carretera Tiznit-Dajla y el vínculo con Trump
El rey Mohamed VI también ha desarrollado gestos destinados a reforzar la relación con el presidente estadounidense.
Según ABC, este verano Marruecos dio el nombre de Donald Trump a la carretera de 1.055 kilómetros que conecta Tiznit con Dajla, atravesando el Sahara Occidental. El gesto fue agradecido públicamente por el presidente estadounidense.
La infraestructura aparece así, en el relato de ABC, como otro elemento de la estrategia marroquí para consolidar la conexión del territorio con el resto del reino y, al mismo tiempo, reforzar los vínculos políticos con Washington.
Marruecos amplía sus contactos en Estados Unidos
La diplomacia marroquí también se extiende al ámbito deportivo. ABC recuerda que la Embajada estadounidense prepara para octubre una gira de diplomacia deportiva por varias ciudades marroquíes, coincidiendo con los esfuerzos de Rabat para albergar la final del Mundial de 2030.
El diario precisa que ese programa no supone un respaldo estadounidense a la candidatura marroquí, pero considera que refleja la amplitud de los contactos que Marruecos está desarrollando en Washington.
España observa el movimiento desde una posición delicada
El nuevo impulso estadounidense sobre el Sahara Occidental tiene especial importancia para España, según ABC, debido al papel que ocupa esta cuestión en la política exterior española.
La iniciativa llega además en un momento de deterioro de las relaciones entre Washington y el Gobierno de Pedro Sánchez. ABC señala que la Administración Trump ha responsabilizado al Ejecutivo español de la crisis migratoria de Ceuta, mientras la cooperación entre Estados Unidos y Marruecos ha continuado desarrollándose en ámbitos como la defensa, la diplomacia y las relaciones con Israel.
La Asamblea General de Naciones Unidas ofrece ahora un escenario para trasladar esos contactos a la cuestión del Sahara Occidental.
Un impulso estadounidense, pero sin acuerdo garantizado
La iniciativa anunciada por Washington supone, según la información publicada por ABC, un intento de superar la dinámica de renovaciones periódicas de la misión de Naciones Unidas y colocar nuevamente el conflicto en el centro de una negociación política.
El respaldo estadounidense constituye un elemento favorable a la posición de Rabat, especialmente después del reconocimiento anunciado por Trump en 2020. Sin embargo, ABC subraya que la referencia a un «proceso político activo» no equivale a una nueva decisión de Naciones Unidas ni permite anticipar el resultado de las negociaciones.
Por ahora, la Casa Blanca no ha presentado públicamente los detalles de una eventual propuesta. La Asamblea General será, por tanto, el próximo escenario en el que Washington buscará demostrar si su nueva iniciativa diplomática puede traducirse en avances concretos sobre uno de los conflictos más prolongados de la agenda internacional.
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