Mientras Marruecos se prepara para coorganizar la Copa Mundial de Fútbol de 2030 junto a España y Portugal, el paisaje urbano del reino está experimentando una transformación radical. Según una exhaustiva investigación publicada por la revista New Lines Mag, los proyectos de reurbanización se están acelerando a un ritmo sin precedentes en Rabat, Casablanca, Marrakech y Fez. Sin embargo, detrás de esta modernización a gran escala se esconde una profunda crisis social: decenas de miles de familias están siendo desalojadas, enfrentándose a avisos de desahucio con escaso margen de tiempo e indemnizaciones consideradas insuficientes.
Un ritmo de demolición « sin precedentes »
Como señala New Lines Mag, la justificación oficial de las autoridades se basa en razones de seguridad pública. El colapso de edificios deteriorados representa un peligro real en Marruecos, tal como han evidenciado recientes tragedias en Fez. Sin embargo, la magnitud y la velocidad de las actuaciones actuales superan el marco de las simples inspecciones estructurales.
La Asociación Marroquí de Derechos Humanos (AMDH) confirma esta drástica aceleración. Su presidenta, Souad Brahma, declaró a New Lines Mag que los desalojos están afectando principalmente a las comunidades más vulnerables. Solo en Rabat, según el abogado y concejal Farouk Mahdaoui citado por la publicación, más de 10 000 familias han sido desplazadas, la mayoría de ellas residentes en el histórico barrio de L’Océan.
L’Océan en Rabat: la memoria de un barrio reducida a escombros
En el barrio de L’Océan, uno de los primeros en desarrollarse fuera de la antigua medina de Rabat, las excavadoras no solo están derribando viviendas modernas, sino también borrando la memoria colectiva del lugar. New Lines Mag recoge el testimonio de Zahra, una estudiante de 21 años, quien describe un panorama desolador donde los servicios de electricidad y agua sufren cortes constantes y las infraestructuras esenciales han desaparecido.
El exministro de Cultura de Marruecos, Mohamed Achaari, resume el sentir de los vecinos en declaraciones a New Lines Mag, recordando que L’Océan conserva la impronta histórica de las familias españolas y andalusíes que ayudaron a formarlo. Achaari lamenta la falta de diálogo: los residentes no son consultados ni informados adecuadamente, convirtiéndose en meros objetos del cambio en lugar de sus protagonistas.
La brecha económica agrava el descontento. Según los datos aportados por New Lines Mag:
- El Gobierno ofrece una compensación aproximada de 130 dólares por pie cuadrado para las propiedades registradas.
- Las valoraciones independientes encargadas por los vecinos de L’Océan sitúan el valor real de mercado en casi 220 dólares por pie cuadrado (cerca de un 70 % más).
- El aumento generalizado de los precios inmobiliarios en la ciudad dificulta que las familias desplazadas puedan reubicarse en sus propios barrios.
Casablanca y el proyecto de la Avenida Real
El fenómeno se repite con igual intensidad unos 100 kilómetros al sur, en Casablanca. New Lines Mag detalla que las demoliciones vinculadas al megaproyecto de la Avenida Real —concebido en los años noventa para conectar la mezquita Hasán II con el centro urbano— se han acelerado bruscamente. Un análisis de imágenes por satélite realizado por la revista muestra que entre agosto de 2025 y mayo de 2026 se han demolido más de 14 hectáreas (el equivalente a unos 26 campos de fútbol) dentro del trazado del proyecto.
Para muchos habitantes de la medina de Casablanca, la expulsión supone un alejamiento forzoso de sus fuentes de ingresos e instalaciones básicas. Las viviendas de sustitución ofrecidas suelen ubicarse en periferias lejanas, como Errahma o Nassim, a hora y media de trayecto del centro.
Yasmine Zaki, abogada y representante del Partido del Progreso y del Socialismo, explica a New Lines Mag que en muchos casos los criterios de declaración de ruina se aplican de forma cuestionable: las viviendas declaradas oficialmente insalubres no reciben indemnización, lo que ha llevado a numerosos propietarios a recurrir a los tribunales. Por su parte, Kenza Chraibi, presidenta del consejo del distrito de Sidi Belyout, defiende la actuación oficial ante el medio afirmando que el objetivo principal es « proteger vidas humanas » mediante criterios objetivos.
La ruptura del tejido social y cultural
Más allá del impacto económico, New Lines Mag pone de relieve la pérdida cultural intangible que conllevan estas intervenciones. El investigador en antropología urbana Stefano Portelli explica en el artículo que la amenaza prolongada de demolición paraliza la inversión privada durante décadas, generando un deterioro progresivo que luego sirve de pretexto para justificar el derribo.
Esta ruptura afecta de lleno al patrimonio cultural. New Lines Mag ilustra este impacto a través de la familia Boussou, referente de la tradición musical gnawa. Su centro cultural y vivienda familiar en la medina de Casablanca, activos durante seis décadas, fueron demolidos a principios de año tras un aviso de apenas dos días. Una pérdida irreparable para la identidad local de unos vecinos que, según los testimonios recogidos por la publicación, ven cómo se desarraigan sus vidas en nombre de la modernización.
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