La invasión de Ceuta se orquestó por el virrey El Himma con el visto bueno del rey de Marruecos

Huido al extranjero por su seguridad, Mehdi Hijaouy, ex alto cargo de la inteligencia marroquí, confiesa a «Le Canard» secretos de Estado que afectan a Marruecos, Francia y España. Evoca el asunto de la invasión de Ceuta, el expediente Pegasus y las escuchas telefónicas a personalidades políticas, el secuestro del boxeador Zakaria Moumni...

Según Carlos Ruiz Miguel, « el importante artículo-entrevista de Le Canard enchaîné sobre Mehdi Hijaouy, el ex número 2 del espionaje exterior marroquí y POSTERIORMENTE ASESOR DEL VIRREY HIMMA, que huyó de Marruecos contiene IMPORTANTES REVELACIONES :

1. Confirma que la invasión de Ceuta se orquestó por el VIRREY marroquí, El Himma, lo que NECESARIAMENTE implica que tuvo el visto bueno del sultán.

2. Confirma que en el espionaje de Pegasus NO SÓLO estaba implicado Hamushi y la DGST sino TAMBIÉN El Himma.

3. Confirma que tras trabajar en el espionaje exterior (DGED) Hijaoui fue colaborador del virrey El Himma

4. Confirma que el multicondecorado Hamushi torturó a Zakaria Moumni

5. REVELA que con Pegasus Marruecos espió la cumbre de la Unión Africana de Kigali de 2018.

Confirma que Hijaoui estuvo refugiado primero en Francia, luego en España y ahora dice que está en « otro país » más seguro.
Hé aquí el texto íntegro de la entrevista:

Las confesiones del exjefe espía que hace temblar al reino

Publicado el 8 de septiembre de 2026

Por Jérôme Canard

Huido al extranjero por su seguridad, Mehdi Hijaouy, ex alto cargo de la inteligencia marroquí, confiesa a «Le Canard» secretos de Estado que afectan a Rabat y París. Evoca el asunto de los «refugiados» de Ceuta, el expediente Pegasus y las escuchas telefónicas a personalidades políticas, el secuestro del boxeador Zakaria Moumni…

El hombre tiene muchas cuentas que saldar y no es ningún ángel. Pero Mehdi Hijaouy, a quien «Le Canard» ha localizado en el extranjero, donde se esconde, guarda un buen as en la manga. Hasta 2014 fue el número dos de la DGED, el servicio de inteligencia exterior del reino alauí —el equivalente marroquí de la DGSE—, antes de asumir otras responsabilidades. Y, si conoce bien las maniobras oscuras que denuncia, es porque participó en algunas de ellas.

El asunto de los «refugiados» de Ceuta —esos 70 000 jóvenes marroquíes que, el pasado 30 de julio, forzaron la frontera del enclave español, situado a pocos golpes de moto de agua de la residencia de verano del rey de Marruecos— no forma parte de ellas. Hijaouy, sin embargo, dice tener abundante información sobre una maniobra llevada a cabo, según él, por dos estrategas con los que se relacionó estrechamente en su momento: Abdellatif Hammouchi, jefe de las policías del reino, y, sobre todo, Fouad Ali El Himma, mano derecha de Mohamed VI, llamado «el virrey», de quien el exjefe espía fue, durante un tiempo, asesor.

Pegasus belli

La existencia de una trama urdida por Rabat para desestabilizar al Gobierno español fue respaldada el 3 de septiembre por un informe de la policía fronteriza hispana que destaca la «total permisividad» de las fuerzas de seguridad marroquíes y su responsabilidad en la «violación de la frontera española y de la de la Unión Europea». «¿Cómo puede tanta gente dirigirse hacia la frontera sin que ni el virrey ni el jefe de las policías estén avisados?», se pregunta Hijaouy, quien señala que en veintisiete años de reinado de Mohamed VI el terrorismo y la delincuencia no han causado tantas muertes. Más de 140 súbditos de Su Majestad, de hecho, se ahogaron en la desastrosa operación de julio.

¿Otro asunto radiactivo? El expediente Pegasus. Por haberlo seguido de cerca, Hijaouy confirma en todos sus puntos la minuciosa investigación realizada por expertos en informática de Amnistía Internacional y por el colectivo de periodistas Forbidden Stories. Esta concluía que Pegasus, ese programa espía israelí creado en 2013 que infecta teléfonos móviles, había sido utilizado por los servicios marroquíes contra numerosas personalidades. Estas escuchas habrían tenido como objetivo, en particular, a Emmanuel Macron, Édouard Philippe y a varios periodistas franceses, pero también a Pedro Sánchez, el presidente del Gobierno español. Al mando de este ciberespionaje, el tándem El Himma-Hammouchi, como siempre. «Son capaces de puncharle el teléfono al diablo, si hace falta», se ríe Hijaouy. Según él, técnicos de la start-up israelí NSO Group presentaron su software espía a Hammouchi en febrero de 2017 en Rabat, y este último pidió que se probara en… su propio teléfono. Satisfecho el superpolicía con el resultado, Marruecos lo habría «experimentado» después escuchando a jefes de Estado africanos durante la cumbre extraordinaria de Kigali, en marzo de 2018.

Hijaouy menciona también asuntos puramente marroquíes, como la filtración de información sensible en la red Telegram; 70 000 agentes de la inteligencia interior, la DGST, y de la policía nacional están afectados. Indica que «un equipo de la DGST, encargado de investigaciones destinadas a comprometer a altos cargos marroquíes, ha desertado (recientemente)». ¿Con todos sus secretos?

Vuelve asimismo sobre un caso revelado en 2011 por «Le Canard». Un año antes, el campeón del mundo de kickboxing Zakaria Moumni, que había solicitado un empleo al rey, fue secuestrado y torturado en el centro secreto de Témara (utilizado también por la CIA como anexo de Guantánamo). In situ, reconoció formalmente entre sus agresores a un tal Abdellatif Hammouchi, por aquel entonces jefe del contraespionaje.

En 2014, la fiscalía de París abrió una investigación sobre este último y una jueza francesa lo citó a declarar. A pesar de la firma de un insólito convenio judicial a medida entre ambos Estados, que condujo al archivo del expediente, la crisis diplomática tardó años en resolverse.

Al abrigo de la ley

Hijaouy, que siguió de cerca este asunto, confirma la versión del boxeador: «Moumni fue detenido en el aeropuerto, trasladado a las dependencias de los servicios de inteligencia y sometido a violencia en presencia de Hammouchi. Lo vi cuando llegó a la policía judicial, escoltado por agentes de la DST (antecesora de la DGST): tenía el rostro amoratado y apenas podía mantenerse en pie».

¿Epílogo de la historia? Para terminar de sellar la reconciliación bilateral, en 2024, Hammouchi (nombrado caballero de la Orden de la Legión de Honor unos años antes) fue condecorado con la «medalla de honor de oro» de la policía francesa. Hay que decir que sus servicios habían colaborado con los encargados de la seguridad de los Juegos Olímpicos… En cuanto a Moumni, nacionalizado francés en 2012, fue acosado —y amenazado— por agentes marroquíes enviados a Francia, ¡hasta el punto de obtener asilo político en Canadá!

¿Pero acaso se puede contrariar a un régimen tan atento a las conversaciones de los dirigentes franceses?

El escondite o el calabozo

El fugitivo entrevistado por «Le Canard» no es ningún espía de segunda fila. A sus 53 años, Mehdi Hijaouy ha trabajado en varias áreas del entorno de Mohamed VI: inteligencia exterior (donde dirigió el servicio de Acción), coordinación de los servicios de seguridad y el gabinete de Fouad Ali El Himma, el primer asesor del rey. Es decir, se encontraba, hasta 2024, en primera fila de las guerras de clanes libradas en torno a un monarca de salud en declive.

Por desgracia, al anunciar en 2021 su apoyo a los hermanos Abu y Ottman Azaitar, dos luchadores de MMA íntimos del rey y detestados por El Himma y por el jefe de la inteligencia interior, Abdellatif Hammouchi, Hijaouy apostó al caballo perdedor. Acusado de traición, estafa y pertenencia a organización criminal (Libération, 7/6), tuvo que poner pies en polvorosa en 2024 antes de refugiarse en Francia y luego en España, dos Estados ahora deseosos —¡qué mala suerte!— de complacer a Rabat. En la actualidad se encuentra en un país más seguro. Formado en su día por el Mossad israelí, sabe bien que sus secretos son su mejor seguro de vida…

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