La política chilena de Boric sobre el Sáhara Occidental genera críticas por falta de reconocimiento a la causa saharaui
La política exterior del gobierno del expresidente chileno Gabriel Boric respecto al Sáhara Occidental ha sido cuestionada por organizaciones y sectores políticos que sostienen que Chile abandonó su histórica postura de apoyo a la autodeterminación de los pueblos y mantuvo una posición distante frente a la causa saharaui.
El principal reproche apunta a la decisión del gobierno de no reconocer a la República Árabe Saharaui Democrática (RASD) ni establecer relaciones diplomáticas con ella, además de no recibir oficialmente a representantes del Frente Polisario, reconocido por Naciones Unidas como representante del pueblo saharaui en el proceso de descolonización del Sáhara Occidental.
Según los críticos, esta postura habría significado un cambio respecto a gobiernos anteriores, que mantuvieron canales de diálogo con representantes saharauis aunque Chile no reconociera formalmente a la RASD. También señalan una contradicción entre el discurso de defensa de los derechos humanos y la autodeterminación expresado por Boric en otros conflictos internacionales y la ausencia de una posición similar respecto al Sáhara Occidental.
El debate se intensificó tras la negativa de la Cancillería chilena a reconocer a la RASD en respuesta a una solicitud ciudadana firmada por organizaciones sociales, académicos y dirigentes políticos en 2022. Posteriormente, representantes de la causa saharaui denunciaron que tampoco se concretó una audiencia solicitada con el mandatario.
Otro episodio señalado fue la negativa a recibir al embajador saharaui Mohamed Zrug durante su visita a Chile en 2023, hecho que sus críticos consideran una ruptura con la tradición diplomática chilena de mantener diálogo con las partes involucradas en procesos de descolonización.
Quienes cuestionan la política de Boric sostienen que Chile terminó acercándose a la posición diplomática de Marruecos sobre el Sáhara Occidental, en un contexto internacional marcado por fuertes disputas geopolíticas. En contraste, mencionan el caso de Colombia bajo el gobierno de Gustavo Petro, que restableció relaciones diplomáticas con la RASD.
Para los defensores de la causa saharaui, la posición adoptada por Chile representa una pérdida de coherencia en materia de derecho internacional y autodeterminación. El Sáhara Occidental continúa siendo considerado por Naciones Unidas como un territorio pendiente de descolonización, cuyo futuro debe resolverse mediante un proceso que contemple la voluntad del pueblo saharaui.
Esteban de la Cuadra, Chile
Fuente : El Ciudadano
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