Sáhara Occidental: Enfoque sobre un callejón sin salida diplomático anunciado… y denunciado años de corrupción sistémica.

Varios observadores señalan que Rabat continúa con una intensa actividad diplomática destinada a consolidar el apoyo internacional a su postura, al tiempo que busca convencer a ciertos socios para que modifiquen o flexibilicen sus posiciones sobre la cuestión saharaui. Sin embargo, a pesar de esta ofensiva diplomática, no se ha registrado ninguna evolución importante en el marco del proceso de la ONU. En este contexto, la reciente visita del ministro mauritano de Asuntos Exteriores a Rabat ha despertado numerosos interrogantes.

Sáhara Occidental: el callejón sin salida diplomático persiste ante la intransigencia marroquí y el apego del Frente Polisario al derecho a la autodeterminación

Los esfuerzos diplomáticos emprendidos en los últimos meses en torno a la cuestión del Sáhara Occidental siguen chocando con un profundo estancamiento político. Mientras el Frente Polisario mantiene su posición de principios a favor del derecho del pueblo saharaui a la autodeterminación, Marruecos continúa promoviendo su proyecto de autonomía sin lograr un consenso que permita una resolución definitiva del conflicto. Según diversas fuentes diplomáticas, las tres rondas de conversaciones organizadas el pasado mes de febrero —dos en Washington y una en Madrid—, que contaron con la participación del Frente Polisario, Argelia, Mauritania y Marruecos, no dieron como resultado ningún avance político significativo.

A pesar de la implicación directa de funcionarios estadounidenses en el dossier, no se ha podido encontrar ningún punto de encuentro entre las partes. El ministro saharaui de Asuntos Exteriores, Mohamed Yeslem Beissat, reafirmó que el Frente Polisario sigue considerando que cualquier solución duradera debe respetar imperativamente las resoluciones de las Naciones Unidas y garantizar al pueblo saharaui el ejercicio libre y democrático de su derecho inalienable a la autodeterminación. Para la parte saharaui, las propuestas marroquíes no responden a esta exigencia fundamental y no pueden constituir, por sí solas, una base para la resolución del conflicto.

Paralelamente, varios observadores señalan que Rabat continúa con una intensa actividad diplomática destinada a consolidar el apoyo internacional a su postura, al tiempo que busca convencer a ciertos socios para que modifiquen o flexibilicen sus posiciones sobre la cuestión saharaui. Sin embargo, a pesar de esta ofensiva diplomática, no se ha registrado ninguna evolución importante en el marco del proceso de la ONU. En este contexto, la reciente visita del ministro mauritano de Asuntos Exteriores a Rabat ha despertado numerosos interrogantes.

Según fuentes diplomáticas mauritanas, el jefe de la diplomacia de Nuakchot habría transmitido al soberano marroquí un mensaje escrito del presidente mauritano. Las cuestiones vinculadas a la zona de La Güera, así como las preocupaciones de seguridad regional, figurarían entre los principales temas abordados en dicha correspondencia. Ante el estancamiento de las iniciativas estadounidenses, el secretario general de la ONU habría decidido intensificar las consultas con las diferentes partes implicadas. Según informaciones coincidentes de diversas fuentes, un emisario especial se reunirá próximamente con los dirigentes del Frente Polisario para evaluar las posibilidades de reactivar el proceso político bajo los auspicios de las Naciones Unidas.

Las dificultades actuales van mucho más allá de la mera cuestión del estatus final del territorio. También afectan a desafíos de seguridad regional, a los equilibrios geopolíticos en el Magreb y a las rivalidades de influencia que rodean a este expediente desde hace varias décadas. Por otra parte, los recientes acontecimientos internacionales han contribuido a relegar la cuestión saharaui a un segundo plano en las prioridades diplomáticas de Washington. La guerra en Oriente Medio, las tensiones en Asia y otras crisis internacionales absorben actualmente una parte importante de la atención de la administración estadounidense. Esta situación contrasta fuertemente con las declaraciones optimistas formuladas en octubre de 2025 por el emisario estadounidense Steve Witkoff, quien estimaba entonces que un acercamiento entre Argelia y Marruecos y un avance en el dossier del Sáhara Occidental podrían producirse en un plazo relativamente corto.

A pesar de esta ralentización diplomática, las discusiones continúan en el seno de las instituciones estadounidenses, en particular en el Departamento de Estado —dirigido por Marco Rubio— así como en varios centros de análisis estratégico. Numerosas voces insisten ahora en que no se podrá imponer ninguna solución duradera sin tener en cuenta los derechos políticos, históricos y jurídicos del pueblo saharaui, tal como están reconocidos por las resoluciones pertinentes de las Naciones Unidas.

En esta etapa, el callejón sin salida es absoluto. El Frente Polisario sigue defendiendo el principio de la autodeterminación como la base de cualquier solución política, mientras que Rabat se aferra a su proyecto de autonomía. Entre estas dos posiciones irreconciliables, las mediaciones internacionales luchan por encontrar una vía de compromiso que pueda abrir la perspectiva de una solución justa y duradera a la cuestión del Sáhara Occidental.

Ali Oussi

Fuente : La patrie news

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