En el corazón de las conversaciones secretas lideradas por EE. UU. para resolver el conflicto del Sáhara Occidental. Los esfuerzos diplomáticos discretos entre Marruecos y el Frente Polisario no muestran signos de progreso
Estados Unidos ha intensificado sus esfuerzos para resolver el prolongado conflicto entre Marruecos y los partidarios de la independencia del Sáhara Occidental desde el otoño pasado, organizando tres reuniones secretas que reunieron a los principales protagonistas por primera vez en años.
Sin embargo, según fuentes diplomáticas de Middle East Eye (MEE), la tarea está resultando más difícil de lo previsto inicialmente.
Al igual que con los conflictos entre israelíes y palestinos en Gaza, Armenia y Azerbaiyán, o Tailandia y Camboya, el presidente estadounidense Donald Trump quiere presentarse también como un pacificador en suelo africano.
Washington desea resolver el conflicto de una manera que satisfaga a Marruecos sin humillar a Argelia, aliado clave del Frente Polisario, el movimiento armado de liberación saharaui que lucha por la independencia desde 1973.
Solo en el último mes se han convocado tres rondas de negociaciones a nivel de ministros de Asuntos Exteriores, pero con escasos resultados.
Según fuentes consultadas por MEE, Washington quiere avanzar rápido pero se topa con grandes divergencias, especialmente sobre el grado de autonomía concedido a la región y la implicación del pueblo saharaui en el arreglo final.
El conflicto estalló hace más de medio siglo, cuando España se retiró de su última colonia africana en 1975. La ONU designa la región como territorio no autónomo. Desde el alto el fuego de 1991, el 80% del territorio está controlado por Marruecos, mientras que el resto está en manos del Polisario.
Encuentro cara a cara
El conflicto ha permanecido estancado durante décadas. Mientras tanto, Marruecos ha consolidado su presencia, suprimido el activismo saharaui y presentado en 2007 un plan de autonomía.
A finales de su primer mandato, en diciembre de 2020, Trump reconoció la soberanía marroquí sobre el Sáhara Occidental. A cambio, el reino se unió a los Acuerdos de Abraham. En julio de 2024, el presidente francés Emmanuel Macron siguió sus pasos, lo que provocó una grave crisis con Argelia.
Tras regresar a la Casa Blanca para un segundo mandato, Trump esperó 10 meses antes de reiterar su apoyo a Marruecos. Lo impulsó en la ONU mediante la Resolución 2797 (adoptada el 31 de octubre), que afirma que una « autonomía genuina bajo soberanía marroquí podría constituir la solución más viable ».
A petición de la administración Trump, tres asesores reales (Fouad Ali El Himma, Taieb Fassi-Fihri y Omar Azziman) ampliaron el plan de autonomía de 2007 de tres a 38 páginas en enero.
Con este plan, Massad Boulos, enviado de Trump para África, convocó tres rondas secretas entre finales de enero y finales de febrero (dos en Washington y una en Madrid). Asistieron los jefes de diplomacia de Marruecos, el Polisario, Argelia y Mauritania. El hecho de que se sentaran a la misma mesa se considera un éxito diplomático para Washington, aunque la ONU ha quedado en un segundo plano.
Autonomía limitada
Washington busca un acuerdo para la primavera. Además de la victoria diplomática, Trump desea complacer a Marruecos, que se ha convertido en su principal aliado en África junto a Egipto. El rey Mohamed VI aceptó unirse al « Consejo de la Paz » para la posguerra en Gaza.
Sin embargo, las negociaciones han sido descritas como « tensas ». El punto crítico es la naturaleza de la autonomía. Rabat quiere asegurar que no haya ninguna apertura hacia la autodeterminación (el presidente regional sería nombrado por el Rey). El Polisario, por contra, busca una relación de « Estado libre asociado », similar a la de Puerto Rico con EE. UU.
Sin signos de reconciliación Marruecos-Argelia
El Polisario insiste en que el nuevo estatus sea aprobado solo por los saharauis en las urnas. Rabat lo rechaza y quiere que la reforma constitucional sea votada por los 37 millones de marroquíes.
Para Washington, resolver este conflicto es solo el primer paso hacia la reconciliación entre Argelia y Marruecos. Aunque el enviado Steven Witkoff predijo en octubre un acuerdo de paz entre ambos en « 60 días », cuatro meses después no hay señales de acercamiento.
Por Ignacio Cembrero
Fuente : Middle East Eye, 08/03/2026
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