Unión Africana: Batalla jurídica abierta entre Marruecos y la RASD en el Consejo de Paz y Seguridad

El artículo publicado por Africa Intelligence el 20 de febrero de 2026, titulado “Sáhara Occidental: un enfrentamiento sin vencedor en la Unión Africana”, destaca un episodio diplomático y jurídico significativo dentro de la Unión Africana.

Más allá de la mera cuestión electoral, este episodio revela la profundidad de la confrontación política entre Marruecos y la República Árabe Saharaui Democrática (RASD) en torno al Consejo de Paz y Seguridad (CPS), el órgano más estratégico de la organización continental.

Un dictamen jurídico con implicaciones políticas

En el centro de la controversia se encontraba la candidatura de la RASD al CPS. En diciembre de 2025, el asesor jurídico de la UA fue consultado y emitió un dictamen —no publicado oficialmente, pero examinado por Africa Intelligence— en el que analizaba los criterios de elegibilidad establecidos en los estatutos del Consejo.

Uno de estos criterios exige que los Estados candidatos mantengan misiones permanentes suficientemente dotadas ante la Unión Africana y las Naciones Unidas, ya que los miembros del CPS deben coordinar su labor con el Consejo de Seguridad de la ONU. Dado que la RASD no es miembro de las Naciones Unidas, en la práctica no puede cumplir esta condición.

Sin embargo, el punto crucial es que el dictamen jurídico no concluyó explícitamente que ello implicara una inelegibilidad automática. Señaló una dificultad estructural, pero remitió la decisión final a los órganos políticos de la Unión Africana. En otras palabras, el debate permaneció abierto.

Retirada estratégica y respuesta saharaui

Pocos días antes de la votación, la misión saharaui ante la UA anunció su retirada de la contienda y su apoyo a la candidatura libia. Esta retirada no equivalía a un reconocimiento de irregularidad. En una nota diplomática citada por Africa Intelligence, la diplomacia saharaui cuestionó, por el contrario, la legalidad de la candidatura marroquí, aludiendo a la “ocupación ilegal de parte del territorio de la República Saharaui”.

Esta postura refleja una lectura política del proceso: la batalla no se limita a una cuestión técnica, sino que remite al problema fundamental del estatus del Sáhara Occidental y la coherencia de los principios de la UA.

Un precedente de doble filo

El artículo también subraya que los criterios de elegibilidad del CPS no se han aplicado con rigor sistemático durante casi veinte años. Invocarlos de forma selectiva únicamente contra la RASD podría exponer a la Unión Africana a acusaciones de doble rasero.

Por su parte, Marruecos —reintegrado en la UA en 2017— ha buscado consolidar su influencia dentro de la organización. El ministro de Asuntos Exteriores, Nasser Bourita, intensificó las reuniones bilaterales al margen de la cumbre de Adís Abeba para reforzar los apoyos favorables a la posición marroquí sobre el Sáhara Occidental.

No obstante, como señala el medio francés, varios Estados africanos mantienen una postura prudente, negándose a alinearse abiertamente con una lógica de exclusión de la RASD.

Una confrontación que sigue siendo política

Este episodio no se tradujo ni en una victoria jurídica decisiva ni en una derrota formal. Sí confirma, en cambio, que la cuestión del Sáhara Occidental sigue siendo un factor estructurante dentro de la Unión Africana.

El dictamen jurídico no cerró el debate, sino que puso de relieve una tensión persistente entre los criterios formales y el arbitraje político. En este contexto, las próximas elecciones del CPS, previstas para 2028, podrían reabrir la discusión.

La secuencia descrita por Africa Intelligence muestra así que la confrontación institucional entre Rabat y la RASD continúa, no solo en el terreno diplomático tradicional, sino en el corazón mismo de los mecanismos normativos de la Unión Africana.

Victoria G. Corera

Fuente : Plataforma “No olvides el Sáhara Occidental”

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