Estados Unidos quiere resolver el conflicto del Sáhara Occidental a cualquier precio

El compromiso estadounidense es la principal novedad. Washington parece no confiar ya en la ONU ni en el multilateralismo. Aunque Staffan de Mistura fue invitado, Estados Unidos lidera efectivamente el proceso del Sahara Occidental.

Los días 8 y 9 de febrero, Estados Unidos reunió en Madrid al Frente Polisario, Marruecos, Argelia y Mauritania para desbloquear la resolución del conflicto del Sáhara Occidental, sobre la base del plan de autonomía propuesto por Marruecos. Los marroquíes están en una posición de fuerza, pero las condiciones para un acuerdo operativo no están necesariamente dadas. Riccardo Fabiani, director del programa Norte de África–Oriente Medio de International Crisis Group, analiza para Mondafrique los desafíos de esta reunión.

Por Selim Jaziri

La reunión a nivel ministerial celebrada en la sede de la embajada estadounidense en Madrid debía permanecer secreta. Fue presidida por Massad Boulos, asesor especial de Donald Trump para asuntos árabes y africanos, en presencia de Staffan de Mistura, enviado del secretario general de las Naciones Unidas para el Sáhara Occidental.

El encuentro tenía como objetivo relanzar el proceso de resolución del conflicto que enfrenta a Marruecos y al Frente Polisario por el estatus del Sáhara Occidental desde la retirada española en 1976. Rabat reclama su plena soberanía sobre el territorio en nombre de vínculos históricos. Para el Polisario, apoyado por Argelia —actor plenamente implicado en la disputa—, se trata de un territorio colonizado destinado a la independencia. Mientras Argel considera que es un conflicto de descolonización cuyo desenlace debe negociarse entre Marruecos y los representantes saharauis, Marruecos pretende tratarlo como una cuestión de seguridad regional entre las cuatro partes interesadas (Mauritania renunció a su soberanía sobre la parte meridional del antiguo Sáhara español en agosto de 1979 en favor del Polisario, antes de que Marruecos la anexara posteriormente). Así, el enfoque de Rabat terminó imponiéndose.

25 años de statu quo

El statu quo perdura desde el alto el fuego negociado bajo los auspicios de la ONU en 1991. Marruecos controla de facto cerca del 80 % del territorio y el Polisario la parte oriental, mientras un dispositivo de seguridad, el “muro de arena”, separa ambas zonas y una fuerza de la ONU (MINURSO) vela por el respeto del alto el fuego. Argelia acoge alrededor de 175.000 refugiados en el campamento de Tinduf.

El plan de arreglo de la ONU, basado en el principio de autodeterminación, preveía la celebración de un referéndum para ofrecer a la población la opción entre la independencia y la integración en el Estado marroquí. Sin embargo, el proyecto lleva más de 30 años bloqueado por la cuestión de la definición del censo electoral. En 2002, el rey Mohamed VI consideró el referéndum impracticable y, desde 2007, Marruecos propuso un plan de autonomía regional bajo soberanía marroquí.

Para salir del estancamiento, en 2019 tuvo lugar una primera reunión cuatripartita en el marco de la ONU, que fracasó tras la retirada del Polisario, que consideraba sesgadas las discusiones a favor de Marruecos. El impasse diplomático empujó a parte del movimiento saharaui a retomar la vía militar. La escalada fue contenida pese a varios incidentes a finales de 2020, pero en julio de 2021 estalló una crisis abierta entre Rabat y Argel, que culminó en la ruptura de relaciones diplomáticas y una carrera armamentística.

Consenso diplomático a favor de Marruecos

En los últimos años, Marruecos ha cosechado apoyos diplomáticos, especialmente de Estados Unidos, que reconoció la soberanía marroquí sobre el Sáhara Occidental a cambio de la adhesión de Rabat a los Acuerdos de Abraham y la normalización con Israel el 22 de diciembre de 2020. Francia, por boca de Emmanuel Macron, estimó en julio de 2024 que “la autonomía bajo soberanía marroquí es el marco en el que debe resolverse esta cuestión”.

La resolución 2797, aprobada por el Consejo de Seguridad el 31 de octubre de 2025, consagra el plan de autonomía marroquí como la base más creíble para la resolución. Desde entonces, la diplomacia estadounidense se moviliza para añadir el fin del conflicto saharaui al balance de Donald Trump como “artífice de la paz”. En ese contexto se organizó la reunión de Madrid, cuyo marco Massad Boulos limitó a la aplicación de la resolución 2797 y del plan marroquí.

Fuerte presión sobre Argelia y el Polisario

Mondafrique: ¿Cómo explicar que Argelia y el Polisario acepten participar en una reunión cuyo formato y base contradicen lo que siempre defendieron?

Riccardo Fabiani: En cuanto al Frente Polisario, dependiente materialmente de Argelia, rechaza hablar de “proceso de negociación” y prefiere “discusión”, lo que indica su voluntad de mantener distancia y no comprometerse en bases que desaprueba. Además, enfrenta la amenaza de un proyecto de ley en el Congreso estadounidense para clasificarlo como organización terrorista.

Argelia, por su parte, ha estado sometida a intensa presión de Washington. Massad Boulos visitó Argel dos veces en los últimos meses. Argelia debe considerar su creciente aislamiento diplomático y la amenaza de sanciones bajo la ley CAATSA tras adquirir aviones rusos. En estas condiciones, ni Argelia ni el Polisario pueden imponer sus términos.

Distanciamiento del marco de la ONU

Mondafrique: ¿No es significativo el alejamiento del marco de la ONU?

Fabiani: El compromiso estadounidense es la principal novedad. Washington parece no confiar ya en la ONU ni en el multilateralismo. Aunque Staffan de Mistura fue invitado, Estados Unidos lidera efectivamente el proceso.

¿Puede tener éxito este enfoque?

Fabiani: Existen profundas divergencias. Los saharauis no renunciarán a un referéndum con opción de independencia, algo inaceptable para Marruecos. Veo dos escenarios: prolongación de las negociaciones o presión directa para un acuerdo rápido, cuyo cumplimiento podría generar tensiones en los campamentos.

Hacia un pulso de fuerzas

Fabiani: Marruecos prioriza su relación con Estados Unidos y busca consolidar apoyos internacionales para legitimar su plan. No teme una confrontación militar, convencido de que Argelia evitaría ese camino.

Resultados de la reunión

Fabiani: Se sabe poco. Fue un encuentro preliminar. No hubo acuerdo ni consenso. Las informaciones sobre un posible comité técnico parecen especulaciones de prensa.

Source : Mondafrique

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