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Sahara, memoria colonial

Un recorrido en moto por los lugares del norte de África en los que todavía queda huella de la presencia española
Miquel Silvestre « Operación Sahara » ha consistido en recorrer en una motocicleta BMW R50 de 1965 el recuerdo colonial español en el desierto usando los sencillos medios de aquella interesante época no tan lejana en el tiempo. Este loco proyecto me ha permitido proseguir con mi particular obsesión por los itinerarios históricos tras los pasos de los viajeros y descubridores españoles del pasado. Lo que no imaginaba es que la experiencia me aportara tanto conocimiento, demostrándome así cuán olvidado está nuestro paso por las tierras saharauis, que un día fueron españolas.
Sidi Ifni fue ciudad española, fundada en 1934 para la II República por el coronel Capaz. Aquí libró España su última guerra. Entre noviembre de 1957 y julio de 1958, nuestro país combatió contra el Ejército de Liberación Marroquí, irregular milicia pero con el apoyo de Marruecos, que desde su independencia en 1956 pugnaba por ampliar su territorio.
Es una guerra que se ganó y se perdió. España abandonó la provincia de Ifni por los Acuerdos de Angra de Cintra en 1958, aunque mantuvo la población, convertida en una especie de Fuerte Apache, hasta la cesión definitiva en 1969. Fue también una guerra vergonzante, llevada en sordina porque por aquel entonces el colonialismo ya tenía mala prensa. Todavía hoy es una guerra que nunca existió. Jamás fue oficialmente declarada. Pero los muertos españoles, unos trescientos, entre ellos varios alféreces de complemento, fueron de verdad.
En la playa hay un monumento al aviador francés Antoine Saint de Exupery, autor de « El Principito ». En 1927 fue nombrado jefe de escala en Tarfaya por la compañía Aeropostal. Aquí escribió su primera novela: « Correo del Sur ». Un desierto parecido al que nos rodea era el escenario donde al narrador de « El Principito » se le presentó un extraño niño venido de otro planeta. El inmortal cuento comenzó a existir en lo que una vez fue suelo español.
Poco queda del pasado español: la iglesia católica, el centro cultural español y la Casa de España. El recuerdo se disuelve. El primer fuerte levantado por Antonio de Oro Pulido es hoy un cobertizo en ruinas y abandonado. Lo rodeaba una inmensa cantidad de basura.
La fundó Emilio Bonelli, nacido en 1855 de padre italiano y madre española. Educado en Tánger, aprendió árabe. Cuando quedó huérfano encontró trabajo como traductor en el Consulado español de Rabat. Llamado a filas, ingresó en la Academia de Infantería de Toledo y alcanzó el grado de oficial. Su idea era establecer una serie de puestos españoles en el Sahara para auxiliar a los pescadores de las islas Canarias. Se presentó en el despacho del presidente del Consejo de Ministros, Cánovas del Castillo, y le contó su proyecto. Éste quedó impresionado con la audacia del oficial y financió su expedición con 7.500 pesetas.
En 1884 Bonelli desembarcó en la península del Río de Oro; gracias a su conocimiento del árabe y a su habilidad negociaría con las tribus para que aceptasen la autoridad de España; sería el inicio real del protectorado español en el Sahara occidental. Fundaría Villa Cisneros en honor al Cardenal Cisneros, ya que él había sido el primero en propugnar una expansión cristiana en África tras concluirse la Reconquista. Ese plan se frustró por un hecho impredecible llevado a cabo por un marino genovés. El descubrimiento de un nuevo mundo al oeste en 1492 cambiaría el rumbo de nuestra política exterior en los siguientes siglos.
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